La rosa de Bayahíbe

Rincón Dominicano 20 octubre, 2011
La rosa de Bayahíbe

La rosa de Bayahíbe

 

 

La única población conocida de rosa de Bayahíbe (unos ocho ejemplares) se encuentra en los alrededores de la vieja iglesia de la comunidad costera.

Del género Pereskia (origen neotropical) existen unas 17 especies, cinco de ellas en el país. Generalmente se encuentran en zonas de precipitaciones y por ello tienen hojas, pues no necesitan retener tanta agua como los cactus de zonas muy secas. La rosa de Bayahíbe se parece a la rosa de Bánica.

En Bayahíbe le llaman mata de chele porque el fruto tiene dentro una forma de monedita, lo que indica que la comunidad de Bayahíbe sí conocía poblaciones de hembras de la planta.

Los pétalos de la flor suelen medir 2.2 centímetros de largo.

La rosa de Bayahíbe, que sustituye a la flor de la caoba como flor nacional, aparecerá en las nuevas ediciones de papel moneda del país.

Pertenece a la familia de las cactáceas y es uno de los pocos cactus con hojas, alcanza hasta los seis metros de altura, se encuentra en peligro de extinción, es endémica de la zona de Bayahíbe y es, desde el 13 de julio, del 201,  la flor nacional dominicana.

Con la promulgación de la ley 146-11, que declara a la rosa de Bayahíbe y a la caoba flor y árbol nacionales de República Dominicana, las autoridades se hicieron eco de una campaña de promoción y conservación que realiza desde hace décadas el Jardín Botánico Nacional, propulsor de esta propuesta legislativa.

La Pereskia quisqueyana fue descubierta en 1977 por el botánico francés Alain Liogier en Bayahíbe, hoy distrito municipal de la provincia La Altagracia, y declarada especie nueva para la ciencia en 1980.

Tras años de investigaciones y exploraciones sólo encontraron ejemplares machos (con flores masculinas), por lo que la reproducción de la planta debió hacerse por esqueje o estaca, explica Brígido Peguero, encargado de Taxonomía y Exploraciones del Jardín Botánico Nacional.

“Teníamos flores muy bonitas pero nunca frutos, y así no podríamos iniciar su reproducción sexual. Inicialmente la gente las cortaba porque tenían espinas y apenas pudieron quedarse las que estaban en la iglesia de Bayahíbe. Durante mucho tiempo estuvimos reproduciéndola en su zona natural y aquí en el Botánico y ya mucha gente la tiene en sus casas, igualmente muchos hoteles de Bayahíbe, Bávaro y Uvero Alto la adoptaron y reprodujeron”, dice.

 

 

 

 

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