Esposa de
Caonabo, cacique de Maguana y hermana de Bohechío,
cacique del
cacicazgo de Jaragua. Mujer de gran belleza, inteligencia y gracia, que
atrajo la atención de los primeros conquistadores españoles. Fue considerada la
poetisa más famosa entre los indios. Según los cronistas, su nombre significaba
en lengua aborigen “Flor de Oro”.
A pesar de que en un principio ella sintió gran admiración por los españoles, a
quienes consideró superiores, el continuo abuso que estos cometían contra los
indígenas, junto a la prohibición por parte de Roldán del matrimonio entre
Hernando de Guevara y su hija Higüemota, convirtió en odio y antipatía esa
admiración. A la muerte de su hermano quedó gobernando el cacicazgo de Jaragua.
Encontrándose Ovando como gobernador de Santo Domingo, éste recibió una denuncia
—probablemente falsa— de que Anacaona estaba preparando una conspiración en sus
dominios. El Comendador de Lares creyó que la única medida para evitar tal cosa
era acabar con los habitantes y gobernantes de tales dominios. Para poner en
práctica su idea, se inventó un ardid y se dirigió a Jaragua acompañado de 300
infantes y 70 jinetes bien armados. Lo que anunció como “una visita pacífica” se
convirtió en la masacre de los indios y
caciques que había reunido Anacaona para preparar la fiesta de recibimiento.
Anacaona fue amarrada, vejada y más luego ahorcada en tierras del mencionado
cacicazgo; los indios que pudieron salvarse de esa brutal matanza, fueron
sometidos a la esclavitud.