Escribir para los demás
para sí mismos o
Escribir el dilema de los autores dominicanos
Avelino Stanley Premio Nacional de Novela
PONENCIA PRINCIPAL DE LA QUINTA TERTULIA ITINERANTE SANJUANERA
13 Abril 2002
Casi es como si se escribiera para sí mismo. Para guardarlo. Para alimentar las alimañas que se crían en los archivos y gavetas de nuestras casas. Para el olvido. Aunque pocos lo crean, así de difícil es la posibilidad de publicación de un libro para los autores dominicanos. Y nada puede ser más doloroso por múltiples razones. La primera, la más primordial, es la necesidad de lectura que tiene nuestro pueblo. Por eso es un pecado capital, una condena para el desarrollo de nuestra cultura el hecho de que los autores no puedan publicar sus libros.
La falta de publicación de los libros que se escriben es, por igual, determinante para el desarrollo de la literatura de un país. Escribir sin poder publicar, para quien crea, es tan frustrante como tener que acudir a una masturbación cuando se tiene la necesidad impostergable de multiplicar la especie humana. La imposibilidad de publicar lo que se escribe es grande. Enorme. Miguel Collado hizo una encuesta principios de la década de los 90 y determinó que en la República Dominicana habían más de cinco mil libros escritos sin poderse publicar. A esa suma hay que agregar todo lo que se ha escrito y no se ha podido publicara durante toda la década del 90 y lo que va del presente siglo.
Por la cantidad de libros inéditos y por la necesidad que existe de la publicación de estos, bien podríamos calificar esa situación como la era de las retrancas de las ideas y la creación. Digo retranca y lo reafirmo porque esos libros no se publican y no es por falta de voluntad, sino por falta de posibilidad. ¿Qué cuáles son las razones que le imposibilitan a los autores dominicanos publicar sus escritos? Son múltiples. Me arriesgo a mencionar algunas.
-Inexistencia de una editora nacional (la que surgirá aun no tiene eso definido).
-Inexistencia de instituciones públicas y privadas dedicadas expresamente a la edición y difusión de libro.
-Inexistencia en el país de verdaderas editoras, pues lo que tenemos son impresoras.
-Existencia limitada de una población de lectores, a nivel nacional, que genere realmente una demanda de los libros que se publican.
-La falta de incentivo oficial a la lectura, tanto a nivel escolar como a nivel de estudios superiores y de la población en general.
Dos aspectos debe tener en cuenta una persona al publicar un libro. Lo que sucede en el ámbito nacional y lo que sucede en el ámbito internacional.
¿Qué debe hacerse en el ámbito local?
Lo primero es olvidarse del gobierno. Luego sólo hay que armarse de valentía y emprender el camino. Emprender el camino significa, después de creada la obra, buscar el dinero de publicarla. Después, con la ayuda de los amigos, hacer la presentación ven público; pero esto no es obligatorio. Luego, la parte más tediosa, donde casi todos sucumben, vender la edición.
La venta de un libro publicado el primer riesgo que tiene es el de perder amigos porque muchos no entienden que en vez de esperar que le regalen un libro, los amigos son los primeros que deben impedir el sacrilegio del regalo. Los amigos, lejos de ofenderse porque no le han regalado el suyo, son los primero que no deben permitir el regalo, son los primeros que deben comprarlo.
Esa venta corre otro riesgo, el del crédito eterno, el del fiao infinito. En fin, es toda una batalla en la que nunca se sabe si la vamos a perder o a ganar. Pero que siempre vale la pena echarla. (Sino, que le pidan orientación a Vicky, mi mujer) Y recordar que todos esos esfuerzos se quedarán, siempre, en el ámbito nacional. Pues quién, de manera individual, puede hacer una campaña internacional para difundir la obra que tanta brega le ha costado colocar en el mercado interno.
¿Qué debe hacerse en el ámbito internacional?
Si bien en el ámbito local es difícil, todavía a nivel internacional es peor. Y dentro de esa gravedad es necesario decir que, hasta el momento, ningún gobierno de los que hemos tenido, ni tampoco el actual, han hecho un verdadero esfuerzo por difundir la literatura local en las arenas extranjeras. Se argumentará que las ferias internacionales del libro que se están realizando desde 1997 están desempeñando esa función. A los que sostienen ese argumento yo les preguntaría ¿y cuál es el logro hasta el momento? ¿Qué le publicaron un libro a Andrés L. Mateo en Anagrama? Si sólo ese es el logro, no valdría la pena todo lo que se ha invertido.
Lo que pretendo argumentar es que el esfuerzo y la inversión que se hace en las ferias del libro, las pasadas y las actuales, deben ir en la dirección de gestionar verdaderos contactos con editores internacionales y con agentes literarios para los escritores locales.
Descartada la posibilidad de colocar una publicación local en el mercado internacional cuando es costeada individualmente, al menos por el momento, hay que acudir al único canal existente. Las grandes editoras. Pero allí la competencia es tan reñida que los autores dominicanos han optado por rendirse. La razón por la que los autores dominicanos no terminan de entrar a las editoras internacionales es por rendimiento, por falta de persistencia, por la dura competencia y no como dicen algunos, que es por falta de calidad. Pues muchos los libros de autores extranjeros editados en grandes cantidades y que es imposible terminar de leerlos por pésimos.
El camino a seguir
El camino a seguir, en lo inmediato, es no desesperarse. No pensar que se ha perdido todo. Hay que seguir insistiendo. Algún día venceremos.







Comentarios Cerrado.