Fradique Lizardo, nacido el 2 de Agosto de 1930, en la ciudad de Santo Domingo,
hijo de los señores Félix Enrique Lizardo Echavarría y de la señora Crúz María
Barinas Uribe.
Este matrimonio residía en la ciudad de Santo Domingo, donde criaron y educaron
a sus hijos, tanto a Fradique, como a sus hermanas Altagracia Ligia Juana y Cruz
Adelaida de la Caridad Lizardo Barinas.
A los cuatro años este inquieto niño habia sido alfabetizado por las monjitas
del Colegio Quisqueya, a esa misma edad pasa a recibir sus estudios Pre-primarios
y Primarios en el Colegio Santa Teresita, en el que permaneció hasta el año
1938, cuando pasa al colegio Santo Tomás, donde realizó sus estudios primarios
elementales hasta el 1941.
Año en que su familia se traslada a San Cristóbal, donde prosigue sus estudios
en la Escuela Pública de la ciudad hasta finalizar sus estudios de bachillerato
en Ciencias Físicas y Naturales y en Filosofía y Letras, graduándose en el año
1944, en ese intermedio asiste a la escuela de música del Profesor Luis Alberti,
donde estudia solfeo, termina el bachillerato e ingresa a la Universidad de
Santo Domingo, donde va a estudiar medicina, carrera que abandona al 5to. año,
por andar bailoteando detrás de los Diablos Cojuelos, como amargamente decía su
madre, quién no entendía las inquietudes de este muchacho, que se desplazaba por
los campos más apartados del país oyendo y escribiendo cuantas palabras raras
pronunciaban los campesinos en una noche de vela, tocando unos palos y dando
vueltas como gallinas.
Paralelamente a sus estudios e investigaciones, fue desarrollando la cualidad,
tal vez menos conocida de fradique, la de poliglota, ya que a los quince años
hablaba perfectamente el inglés y el francés, aptitud que siguió desarrollando
hasta completar el dominio de nueve idiomas, entre ellos, italiano, portugués,
alemán, danés, sueco, griego y por supuesto el español.
Cuando abandona la carrera de medicina se traslada a San Cristóbal, donde
desempeña las funciones de presidente del Grupo Cultural San Cristóbal la
primera agrupación que enseñó bailes folklóricos a sus miembros en el país,
teniendo que realizar presentaciones en diferentes regiones del país, incluyendo
la celebración del Baile Blanco de San Andrés, que realizaba el Consejo de
Mujeres, en el Hotel Jaragua de Santo Domingo, en los años 50.
Pero no solo esta actividad mantuvo a Fradique en contacto con la idiosincrasia
del dominicano, sino el hecho de haber ocupado importantes puestos en la
Secretaría de Agricultura de entonces, como el de encargado de personal y
asuntos exteriores, cargo que le permitió rescatar algunos bailes campesinos ya
perdidos en el subconsciente colectivo, como fueron el baile de la yuca, el
baile del maíz, el baile de San Juan Bautista, entre otros, relacionado
estrechamente con los períodos de siembra en los campos dominicanos.
"Cada vez que en la profundidad de la campiña dominicana suene el golpe de los
atabales bajo el embrujo mágico de la religiosidad popular, ahí estará Fradique!
Siempre que un conjunto de voces armonice las coplas responsivas de una salve
cantada en las festividades de un santo, una virgen, o una deidad colada
clandestinamente en barcos de esclavos, ahí estará Fradique!
Cuándo el repiquetear de la tambora y el sonido de la güira anuncien el
merengue, y nuestros campos y ciudades se vistan de alegría, ahí estará Fradique!
Siempre que los grupos de danzas folklóricas redescubran las coreografías por él
rescatadas y el sudor lave las tristezas de este pueblo noble, ahí estará
Fradique!"